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En tiempos de crisis, toca trabajar desde casa

Una de las recomendaciones de Sanidad en esta crisis ocasionada por el COVID-19 es la de apostar por el teletrabajo, una situación que debes calibrar con la importancia que requiere para no entrar en una espiral que podría incluso derivar en problemas de salud

A finales del pasado mes de febrero, empresas especializadas en el ámbito laboral como Adecco determinaba en 1,4 millones las personas que trabajan a distancia. La fórmula del teletrabajo, que viene a referirse al trabajo desde casa (o desde otro emplazamiento) ha sido una de las recomendaciones por parte de las autoridades sanitarias para poner freno a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. Con ello, la cifra ya se ha incrementado ostensiblemente. Pero, ¿es sencillo trabajar desde casa? Aunque puedan pensar que sí, lo cierto es que no. De hecho, se deben de tomar una serie de medidas para evitar prácticamente morir en el intento. Hoy te damos una serie de consejos.

Trabajar desde casa supone para el empleado una prueba tanto de responsabilidad como autocontrol. Además, exige una autodisciplina que siente las bases para encontrar el equilibrio entre el ámbito privado y el ámbito laboral. Una situación compleja que tiene como pilar fundamental establecer un horario para evitar la entrada en una espiral que puede incluso hasta derivar en problemas de salud.

Desde el primer día que debas afrontar una jornada de trabajo desde casa, debes establecer un programa de trabajo. Evalúa qué tareas vas a desarrollar a lo largo de la jornada. Probablemente la carga de trabajo llegue a acumularse. Solo basta con establecer un orden y otorgar prioridades. Diferencia qué es imprescindible, qué puede surgir con el paso de las horas, y lo que puede esperar al siguiente día. También debe comulgar con tus responsabilidades en el ámbito personal.

Una correcta planificación debe cumplir el siguiente patrón:

  • Tareas a desarrollar
  • Evaluar la urgencia de cada una de ellas.
  • Valorar posibles imprevistos.
  • Estudiar un receso a media jornada.
  • Contacto continuo con los compañeros o compañeras de trabajo.
  • Momento de finalización.

Mantén una rutina de horarios

Un horario establecido dentro de esa planificación es la base para poder trabajar en casa y no morir en el intento. Debe cumplirse a rajatabla ya que será el que establezca cómo vas a vivir durante el tiempo en que estés trabajando en casa. Este debe seguir:

  • Comienzo de la jornada laboral.
  • Breve receso a media jornada para despejarse. Levántate y estira las piernas.
  • Hora fijada para concluir el trabajo.
  • Hora fijada para retomar el trabajo en caso de mantener la labor por la tarde.
  • Hora de conclusión de la jornada laboral.
  • Tiempo para ti.

Elige la ubicación de tu despacho en casa

La elección de la ubicación donde vas a desarrollar tu jornada laboral es otro elemento fundamental. Lo ideal es que selecciones un emplazamiento de tu vivienda que evite cualquier distracción. Un salón, por ejemplo, con la televisión encendida, podría suponer pérdida de tiempo valioso para trabajar y descuadrar por tanto la planificación. De igual forma, una cocina o un dormitorio podrían no ser los emplazamientos más adecuados ya que debemos separar cualquier espacio que nos evoque cualquier situación del ámbito personal.

Lo recomendable es un despacho, pero en caso de no disponer de él, opta siempre por la habitación de casa con menos ruido –para evitar situaciones de estrés- y que goce de la mejor iluminación. Esto es especialmente importante ya que pasar varias horas ante la pantalla del portátil (u ordenador) puede tener consecuencias directas sobre la visión, traduciéndose en problemas de vista.

La mejor silla para evitar dolencias musculares

Otro de los aspectos fundamentales es el referente al asiento empleado. Debes asumir que vas a pasar horas y por tanto debes seleccionar una buena silla para sentarte. La silla ideal, tal como recalca el portal del grupo Fisioderm, respaldado por el Colegio de Fisioterapeutas de Cataluña, es aquella que se puede ajustar a nuestro cuerpo, ajustar la altura y el respaldo así como su inclinación.

Afirman que es mejor una silla con ruedas que con patas para poder desplazarnos con un ligero impulso. Además, disponer de tejido transpirable. Para evitar molestias en las cervicales, en los lumbares o en la columna vertebral, debes apostar por una posición lo más cómoda posible. Debes mantener las plantas de los pies apoyadas en el suelo, las rodillas flexionadas a 90 grados, evitar el cruce de piernas, repartir el peso en ambas piernas, la espalda apoyada en el respaldo, los hombros relajados y cabeza recta.

Los accesorios marcan la diferencia

El último punto importante que queremos recalcar es que para poder trabajar lo mejor posible, no solo hay que respetar horarios y estar cómodo. La tecnología que también puede ayudarte a rendir mejor. Utilizar estos días una doble pantalla, un elevador del ordenador, un teclado externo o un ratón no solo te ayudará a mantener una mejor postura, sino que también agilizará tu trabajo.

Todos estos son consejos para que puedas trabajar en casa y no morir en el intento. Lo fundamental es mentalizarse de que desarrollar la jornada laboral debe asemejarse al máximo a una jornada en la oficina o cualquier otro emplazamiento. Debe haber tiempo para absolutamente todo. Es cuestión de una buena organización.

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